MIL VIDAS

Te conozco de otra vida, ya vi tus ojos mirándome fijamente y diciendo “te quiero” incontables veces. Tomé tu mano por miedo, por costumbre, por frío, por inseguridad, por amor. Tomé tu mano. En mis otras vidas cometí errores garrafales, en mis otras vidas te solté la mano.
Tantas veces te besé que se me gastaron los labios, tantas veces que puedo volver a sentir el gusto de tu boca de sólo pensarlo. Todas esas veces me sentí afortunada, todas, hasta cuando te besaba con lágrimas en los ojos, hasta cuando el beso dolía más que una mordida.

Supiste abrazar, abrazar fuerte. Abrazar mis miedos, mis inseguridades, mis dolores, supiste cómo cuándo y dónde abrazarme y por eso siempre volví a tus brazos. Tus brazos son el mejor escudo de protección.
En alguna otra vida me equivoqué, te solté la mano, deje de abrazar y no supe besar sin morder hasta hacerte sangrar. En alguna otra vida te hice sangrar más que los labios, te hice sangrar el corazón.
Todo tiempo pasado no siempre fue mejor, mejor que todo eso es tenerte hoy. En alguna de tus vidas me soltaste la mano, me dejaste desprotegida y fuiste caminando lejos de mi. Todo tiempo pasado fue malo si hoy volves a mirarme a los ojos y no nos volvemos a herir.

Tal vez por inexpertos, apurados o por querer que el futuro nos encuentre juntos hicimos todo mal, pisamos en falso, nos desviamos del camino, nos perdimos totalmente de nuestro eje, dejamos de mirarnos a los ojos. Tal vez no haya explicación a porqué siempre hacíamos todo mal, pero estoy segura que no hay explicación a que siempre terminemos frente a frente en silencio y pidiéndonos a gritos un beso.

No importa el lugar, las circunstancias, el horario. Siempre vas a estar buscándome y yo siempre voy a estar yendo hacia donde tus abrazos estén porque cuando el tiempo pasa corren litros de agua por el lugar, se borran las huellas y se perforan las piedras, pasan las estaciones y el reloj no va en reversa, porque aunque seamos distintos físicamente o emocionalmente, porque a pesar de que estemos en veredas opuestas en este largo camino siempre ( S I E M P R E) vas a volver a buscarme y yo voy a perderme en tu abrazo, porque no hay nada que me dé tanta paz como tus ojos mirando fijamente los míos y diciendo “te quiero”. Aunque pasen mil vidas, te quiero.


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