Mis muros

Que baje la guardia me dicen, a diario, a cada minuto, alguien distinto en algún momento del día me dice esa frase. Que deje de poner esa barrera entre mis sentimientos y las personas, a veces solo me sale sonreír y otras tantas pregunto ¿Cómo?

Creen que puedo tener el privilegio de bajar la guardia y dejarme abrazar, aunque eso signifique para mi enredarme en las espinas venenosas que tienen en el pecho algunas personas y dejarme herir como si no lo hubieran hecho cientos de veces. No puedo tener ese honor de ir dejando que las cosas pasen, no es fácil para mí porque, admito tener ese traje de algún material que yo misma diseñe a la perfección para que nada pueda lastimarme, pero aun así todavía algunas cosas me duelen hasta el punto de encontrarme entre mis muros refugiada pidiendo que frenen con los misiles de una buena vez. Les parece, a quienes me conocen, una picardía desperdiciar tanto amor que tengo para dar así: escondida en los propios muros que fui construyendo, pero tengo una opinión muy distinta a los demás porque a veces, protegerse es una enorme demostración de valentía y te quiere la persona indicada siempre (vos mismo).

Seguramente nadie pueda acercarse a mí y me pierda de muchas personas que realmente valen la pena, pero no estoy segura de necesitar realmente eso. Se empeñaron tanto en decirme que yo puedo con todo que por un momento lograron convencerme y no, no solo no puedo con todo, sino que también tengo derecho a derrumbarme de a ratos. Tropecé tanto y necesito de a ratos caer, tirarme en el piso y acariciar el cemento, ese mismo que usé también para edificar mi propio muro.

Cuando llegue la persona indicada intentaré abrir mi muro y que conozca mi interior, pero no puedo bajar la guardia. Mis errores están carcomiendo mi conciencia para que no sea una tarada reincidente porque, como cualquier droga, el amor tóxico es algo de lo que es muy difícil salir y muy fácil recaer.

Sé que mi muro me aísla increíblemente de muchas personas y tal vez esté haciendo las cosas mal, pero vengo creyendo hace muchos años que hago todo bien y termino mirándome al espejo repitiendo lo idiota que fui. Mi muro es, hoy, mi mayor resguardo para que dejen de lastimarme por un tiempo. Necesito dejar de recibir baldazos de agua congelada, necesito recuperarme un poco para poder después abrir mi corazón correctamente a quienes lo merezcan, pero este muro que yo misma fui construyendo de a poco me permite hoy curar de a poco las heridas.

Lamento no poder bajar la guardia, ni destruir mis muros, ojalá pudiera cumplir con las expectativas que tiene de mi los que me rodean, pero hoy necesito cumplir mis propias expectativas que sería imposible si no me resguardo un tiempo dentro de mi burbuja. Lo que más lamento es tener que crear este muro de tantas flechas que llegaron a lastimarme, tener que aislarme por el rechazo a una nueva embestida que no podría soportar.


El día de mañana van a entender(me) y voy a poder explicar mejor que a veces es necesario retirarse de las jugadas para poder apostar un poco más después, porque en este juego de la vida no gana el que más apuesta sino quien sabe cuándo retirarse del juego.


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