Carta a Lucas

Querido Lucas:
Quiero antes de decir el último adiós tomar una foto, una imagen que nunca voy a revelar para tenerla en papel juntado polvo. Sé que para vos las cosas terminaron hace tiempo, pero para mí todavía la llama sigue intacta. Perdón, por quedarme queriendo sola...perdón.

Las cosas con el tiempo se desgastan, pero nosotros ni siquiera habíamos empezado. Lo nuestro estaba floreciendo, no llegamos a ver el sol. No soy tonta, sé que ya me olvidaste y muchas marcas de labial mancharon tus sabanas ya. Solo quiero quedarme con lo mejor de lo mejor que me paso.


Soy un desastre y sé que arruino casi todo lo que toco pero esta vez ni siquiera pude llegar a rozarte, no sentí tu aliento arder en mi espalda ni te quemó mi mirada de frente. Por lo poco que fuimos, por lo mucho que nos faltó ser: déjame tener una foto de esto, de vos, de nosotros.


Vos y yo sabemos que es hora de despedirme y digo despedir-me porque vos te fuiste hace tiempo y ni siquiera me dejaste una nota, un mensaje en la pared, ni una llamada perdida, tampoco un beso final. Me quedé queriendo sola y ya entendí que tengo que irme porque no vas a volver.


Me gustaría antes de irme tener una imagen de nosotros, riéndonos tirados en el piso haciéndonos cosquillas. Volver el tiempo atrás para no quedarme mirando el techo mientras nos reímos sino para mirarte fijo y sonreír mirándonos a los ojos. En ese momento quiero frenar el tiempo por unos segundos, mirar por última vez tu sonrisa y seguir para irme, irme del todo, irme de vos.


Necesito guardarme un recuerdo que cuando quiera mirar para atrás y preguntarme ¿A dónde voy? me haga dar cuenta que voy lejos, lejos de vos y avanzando hacia lo que quiero ser en la vida. No puedo pasarme la vida esperando una respuesta tuya porque hace tiempo rehiciste tu vida, tengo que salir a la vida y cumplir mis metas pero antes quería agradecerte por lo compartido. 


Es una carta que sé que no vas a leer y aunque soy consciente de eso la escribo igual porque no quiero dejar nada por decir, quiero vomitar lo que quede dentro de mí. Me llevo esa imagen: las cosquillas, las risas, en el piso jugando como dos chicos. Y si algún día llegas a leer esta carta, tómalo como una cortesía: yo SI me despedí, no con un beso final pero si con una carta. Si algún día llegas a leer esto ambos sabemos que no te llamas Lucas, pero el nombre me parecía algo innecesario porque vos y yo sabemos de qué historia hablo.


Gracias, Lucas. Por todo lo vivido, por dejarme tan precipitadamente que me despabiló tu partida de un golpe. Gracias, a vos por las cosquillas y por darme aunque sea un motivo para superarme día a día: demostrar al mundo y a vos que ni la más fría soledad me va a paralizar. Me quedo con la foto mental y me voy, me voy lejos, lejos de vos. Me voy a ser todo lo que un día dijiste que no podía.


Te debo mucho, aunque no voy a poder retribuirlo, dijiste las dos palabras mágicas que me hicieron ser lo que hoy soy: “no podes”. 


Gracias, Lucas. Espero que algún día leas esta carta y sepas que esta es mi forma de cerrar el capítulo que vos dejaste sin puntos suspensivos ni finales.






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