Soy tuya

Ya se que no estás. Entendí hace tiempo que te fuiste. Pero sigo teniendo tu nombre en todos lados.
Estas presente cuando hablo. Cuando callo.Estás presente cuando duermo y al despertar.
Ya no me preparo después de comer para acompañarte a fumar. Ya no me preparo para acompañarte.
No puedo atarte, aunque estás pegado en todo mi cuerpo de pies a cabeza. No hay nada que te haga volver. Aunque quisiera se que no debo. Tengo que dejar de pegar mis sueños en la pared con voligoma.
Mis lunes no son lo mismo si además de ser lunes, me despierto sin tu silueta entre mis sábanas. Yo quisiera despegarme de tu recuerdo pero no tengo fuerzas para desatar un nudo doble.
Tengo fotos tuyas en todos lados. Fotos mentales por doquier: en la cocina, en el baño, en la galería, en mi cuarto. Todo está más vacío sin tu sonrisa desplegada por cada rincón. Me está sobrando el aire.
Cada paso que doy, cada avance en mi vida me hace recordar que estoy viva que sigo de pie que no me derrumbé jamás. Cada logro laboral o académico me hace abrir los ojos, la vida es otra cosa. La vida no sos vos.
No tengo tu mirada cálida y desafiante a la vez. No tengo nada de vos, pero me tengo a mi y con eso debería bastar. No basta, no alcanza, me sobra todo. Soy tuya.
No importa el tiempo que pase, digo tu nombre y el nudo doble se me atraviesa en la garganta. Cada mañana parece atenuarse pero tu River juega y volves. Suena callejeros de fondo en algún bar y volves. Volves siempre, aunque no vuelvas nunca.
Hago mi mayor esfuerzo, para no serlo. Doy todo de mi para dejar de ser. Todos los días es un nuevo desafío para no ser más. Intento con toda mi alma lo juro pero no puedo evitarlo, aunque no quiera y me cueste el orgullo admitirlo, muy a mi pesar y aunque lo niegue a diario podré mentirle a la gente pero no a mí, no me puedo falsear a mi misma la realidad: soy tuya.