El vino

La fragancia de mi perfume se mezclaba con el aroma que destilaba ese Cosecha Tardía e inunda el cuarto, mis frágiles dedos ya no tenían fuerzas más que para sostener ese vaso lleno de alcohol.
La culpa no la tenía el vino, la culpa tampoco la tenía yo.

Siempre toco fondo y vuelvo para tomar aire y seguir. Esta vez toqué fondo, pero me estaba quedando sin oxígeno y sin fuerzas para subir a buscar un respiro.

Haciendo malabares siempre con las mochilas que llevo a cuestas, una me hundió. Las mochilas tampoco tenían la culpa, no quería buscar culpables y tampoco quería soltar el vino ¿Qué podía perder?
Hecha pedazos o entera ya no era igual, aunque haya intentado agarrar mis pedazos y reconstruirlos! toqué fondo tantas veces que ya no podía respirar y me ahogaba… no se si en mis propios pensamientos  o en el vaso de vino.

Me ahogué y no pude salir a flote
Toqué fondo y me ahogué, me quedé sin aire. Tu voz manejaba a la perfección las mareas y las más bravas olas que fastidiaban mis mares. Ya no era lo mismo, yo mis mares y mis mareas eran diferentes. Me veo al espejo y las ojeras eran cada vez más oscuras y profundas eran la prueba más evidente de todas las noches que pasé en vela ahogándome.

Llené de nuevo el vaso, puse música y empecé a escribir. Me gustaría escribir(te) para que se entienda que ya no busco culpables, se que no soy yo la culpable, tampoco lo fueron mis tormentosas olas. Necesitaba inhalar-exhalar y seguir con mis pensamientos pero el delineador empezó a recorrer mi mejilla...las lágrimas brotaban de mis ojos como una tormenta. Me ahogué, en mis lágrimas esta vez.

Me sostenía la cara con mi frágil mano y entendí que no era culpa del vino, y tampoco era mi culpa. Era la noche, que cuando uno no puede descansar los sueños vienen a la realidad, y cuando esos sueños son imposibles se hace presente la nostalgia (de lo que no puede ser).

Seguía cargando mi vaso, bebía y disfrutaba cada gota ahogada y ya sin aire, entre mis sueños y pensamientos. La noche era cada vez más cruel pero seguía sin tener nada por perder. Buscaba salir a flote para volverte a buscar aunque estoy segura que cuando tenga una mínima gota de oxígeno o un breve respiro no voy a buscarte, voy a buscarme.

Ya no busco culpables, entendí que nadie tiene la culpa. Pero a veces es necesario ahogarse, en llanto o en un vino...para entender. Tenía que entender que nadie era causante de esta catástrofe. No iba a soltar el vaso de vino ni a limpiar el delineador, no iba a frenar mis lágrimas. Necesitaba ahogarme para tocar fondo las veces que sean necesarias.

Que tocar fondo no tenga que ver con caer bajo, con rendirse. Tocar fondo es llegar. Tocar fondo no te deja otra posibilidad que salir a flote y respirar. Llegar al piso y que sólo quede subir..las veces que sea necesario para buscarme y encontrarme con los pulmones llenos de aire para llorar(te) y gritar(te).


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