No hieras mi corazón.

Una mañana, en un transporte público lleno de barro después de la lluvia, con olor a humedad y las gotas cubriendo todas las ventanas, yo sólo pensaba en que iba a ser un día igual o más triste que el anterior, hasta que el aleatorio puso en mis oídos una canción. En esta melodía alguien suplicaba que no lo lastimen, era más triste que alegre pero a mi me cambió la visión por lo menos ese día. La lluvia paró.

Cerca suenan ecos de un tiempo mejor

Si, tal vez no tan cerca pero igualmente los oigo al igual que la canción. Uno nunca sabe porque se escriben se cantan o la infinidad de interpretaciones que puede tener un tema que surje en aleatorio ¿no?. A mi me significó <<en esta etapa de mi vida>> darme cuenta que hay que seguir sin mirar atrás y sólo pedir que no vuelvan a herirnos.

“Tal vez pueda enseñarte a sonreír” es una de las frases que más me siguió retumbando en la mente casi todo el día. Todos precisamos que nos enseñen a sonreír, que nos muevan las ideas, nos sacudan el corazón y nos hagan reír a carcajadas exageradamente sin vergüenza de la gente alrededor. Yo también puedo enseñar a sonreír, aunque pocos conozcan mi sonrisa más real y honesta.

Pasaban las paradas, el colectivo se llenaba y vaciaba mientras yo buscaba el tema para escucharlo nuevamente, el aleatorio no iba a ganarme esta vez. Ni siquiera se cómo llegó ese tema a mi lista de reproducción, no sabía qué era o quienes eran GIT. Pero sea como sea, ya no importaba.

A fin de cuentas todos nos debemos sentir parte de esta canción, pidiendo que no hieran nuestro corazón y haciendo lo posible para que todo marche bien con solo esa condición: no me rompas al medio, no quiebres mi corazón.

Bajé, volví a la realidad aunque escuché esa melodía unas ocho veces hasta que llegue a mi lugar de trabajo. Toqué el suelo y una llovizna fuerte de esas que te empapa de pies a cabeza en media cuadra se hizo presente en el lugar. Miré al cielo casi saco el paraguas pero no…

Decidí mojarme, disfrutar la lluvia al igual que la música y mi vida.

Llegué y trabajé, con ese tema en mi cabeza y con unas ganas incontrolables de salir a mojarme y sonreír, de abrazar a las personas que tenía al lado por que si alguna vez decido pedir que no me hieran, será con la plena conciencia que no herí ningún corazón. Y tal vez ya haya lastimado a muchas personas pero nunca es tarde para ser honestos y dar lo que uno pide siempre: te quiero y te voy a cuidar, espero lo mismo (no hieras mi corazón).

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