EL.

Otro día más había pasado, ya no sabía qué hacer con mis ganas de escribirle o cruzarlo por casualidad. El mundo es tan chico y nunca tuve tantas ganas de cruzarme a alguien, pero el puto destino no estaba de mi lado o no jugaba con las mismas cartas que yo.

Juré tantas veces que lo había olvidado pero me enseñaron desde chica a no mentir, porque mintiendo uno lastima a los que más quiere. Tal vez dejando de mentirme viéndome al espejo y escribiendo éstas líneas era una forma de quererme un poco o una manera de frenar con las mentiras que yo repetía para crear un escudo de protección (“no lo quiero”, “no lo necesito”, “no lo extraño”, “no lo pienso”).

No lo había olvidado, no lo supere ni siquiera un poco y debo confesar que nunca dejé de pensar ni un segundo en el, no dejé de quererlo y esperarlo. Ya no se si es por inocencia o estupidez que lo sigo esperando, pero jamás me sentí tan al límite todo el tiempo como cuando estábamos juntos, es que si uno tiene ganas de matar a alguien y después hacerle respiración boca a boca ¿Cómo lo expresa?...mi forma de expresar esa ciclotimia que me hacía sentir ÉL era amándolo.

Lo amaba tanto que permití que desordenara mi vida y ahora no se por donde empezar a ordenar como quien entra al cuarto de un adolescente y tiene que limpiar ¿Por donde se empieza? ¿Algún día voy a terminar con este lío? Lo dudo, algunos líos son eternos.

Lo odiaba tanto que no quería extrañarlo mas, no quería ni pensar en el. Me prohibía a mí misma salir a lugares que solía frecuentar para que él no me odie, lo odiaba porque me sacó las ganas de todo. Lo odio porque me llenó tanto de amor que ¡ningún abrazo me alcanzaba! todo era tan poco comparado con ÉL y ¿Lo peor? se que jamás iba a volver el tiempo atrás, tenía que aprender a no extrañar y no necesitar pero no podía.

Cada día era una guerra conmigo misma, cada día ES una guerra con el espejo con las hojas con las fotos y los recuerdos. Los días pasan cada vez mas lentos y pesan cada vez mas ¿Cómo hizo el? ¿Será que nunca me quiso? Cada uno quiere a su forma, pero la manera que tenía el de querer después de todo era distinta a la mía y no podía aceptarla porque me dolía.

Intento dormir todas las noches y mi mente viaja a esos meses. Todas las noches aparece, todas las mañanas también, durante el día tal vez me olvido y sigo con mi vida pero nunca termina de irse...dudo que se vaya del todo algún día.

Otro día más había pasado, ya no sabía qué hacer con mis ganas de escribirle o cruzarlo por casualidad. El mundo es tan chico y nunca tuve tantas ganas de cruzarme a alguien, pero el puto destino no estaba de mi lado o no jugaba con las mismas cartas que yo.

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